Cómo ha cambiado la forma de trabajar en la nueva normalidad

Cómo ha cambiado la forma de trabajar en la nueva normalidad

Cómo ha cambiado la forma de trabajar en la nueva normalidad




La irrupción de la tecnología, la conectividad digital y el crecimiento de servicios informáticos en la nube, ha facilitado en los últimos veinte años el trabajo remoto. Aún así, esta forma de trabajar, así como nuestro entendimiento de lo que es el tener un empleo, ha cambiado con la pandemia de la  Covid-19 para siempre.

Como señala Raj Choudhury en Harvard Business Review (HBR), el “modelo Work-from-Anywhere (WFA) esta nueva forma de trabajar en remoto ofrece muchas ventajas tanto para las compañías como para sus empleados”.

Por el lado de las empresas, destaca la reducción o eliminación de costos de alquileres, acceso global a talentos, evitando temas migratorios; y todo esto incrementando la productividad de los colaboradores que al tener flexibilidad geográfica y vivir donde ellos prefieren o les conviene, optimizan sus costos familiares y logran un mejor balance entre la vida y el trabajo.

Hoy varias empresas en el mundo ya operan bajo este modelo, en forma total o parcial, destacando Tata Consultancy Services (TCS), que espera tener el 75% de su fuerza laboral en remoto para el 2025 y GitLab, una empresa en la que sus más de 1,000 empleados trabajan todos en remoto, hoy día. Sin duda situaciones como la pandemia, así como los beneficios antes señalados, incentivarán a cada vez más empresas a trabajar en remoto.

Por eso, el trabajo en modo híbrido es una realidad, teniendo dentro de una misma empresa, colaboradores trabajando algunos días en la oficina y otros días en remoto, otros empleados todo el tiempo en oficinas o fábricas y otros posiblemente sólo en remoto. Como bien señala McKinsey Global Institute, en un estudio de 2,000 tareas y 800 puestos de trabajo, “el potencial para el trabajo remoto está determinado por tareas y actividades, no tipo de posición u ocupación”.

De su estudio se desprende que así como hay ocupaciones manuales que exigen el uso de maquinarias en forma presencial en todas sus tareas, por ejemplo un operario de retroexcavadora, otras como las labores administrativas tienen una mayor facilidad de operar remotamente en gran parte de sus tareas, y algunas como el aprender o enseñar una determinada materia puede realizarse totalmente remotamente. Por supuesto que un factor a tener en cuenta será siempre la productividad y creo que nadie duda que para aprender determinadas materias complejas la interacción y cercanía siempre serán valoradas.


Cómo ha cambiado la forma de trabajar en la nueva normalidad

Cómo ha cambiado la forma de trabajar en la nueva normalidad

No obstante, este futuro -que es hoy realidad- trae muchos grises, y el primero podría ser el hecho de promover mayor exclusión, ya que según señala McKinsey “el mayor potencial para trabajo remoto está concentrado entre los trabajadores más calificados y mejor educados”, teniendo por otro más del 50% de la fuerza laboral con pocas posibilidades de trabajar remotamente.

Para ejemplo, la realidad que hemos vivido en los tiempos de cuarentena, muchos trabajadores en supermercados, bancos y otros servicios esenciales que realizan labores operativas o de servicio como cajeros o atención al cliente, en primera línea en forma presencial, mientras que las personas en posiciones de gestión, toma de decisiones o administrativas, trabajando en forma remota.

Pensemos, en un escenario sin pandemia, en el impacto de estas diferencias en el clima laboral de una empresa, con trabajadores que tienen que salir temprano de sus casas para trabajar en una oficina o local bajo un horario definido, y otras que se levantan con cierta tranquilidad porque pueden activar su “oficina”, en una portátil desde su sala, trabajando en modo remoto.

Pero aquí no acaban las inquietudes. Una de las ventajas de una empresa es tener una cultura fuerte que se vive día a día, con un equipo identificado con la misma. Sin duda, es más difícil desarrollar y vivir esa cultura desde la lejanía del trabajo remoto.

Por último, estemos claros que trabajar en forma asalariada será cada día más difícil, no sólo porque como ha señalado la Organización Internacional del Trabajo (OIT) esta pandemia ha destruido a nivel mundial alrededor de 255 millones de puestos de trabajo a tiempo completo, sino que dada la incertidumbre y lenta recuperación de las economías, muchas empresas preferirán “alquilar” las habilidades y experiencia de personas calificadas para tareas complejas que invertir en la capacitación de sus colaboradores, según señala Brian Kroop en su artículo “9 Trends that will shape work in 2021 and beyond” en HBR, enero 2021.

Tiempos desafiantes, para los que cada uno debe prepararse y formarse para aprovechar las oportunidades y que -como sociedad- debemos atender solidariamente para mantener el equilibrio y paz que todos deseamos.

Imagen de gomiche en Pixabay